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    ¿Compra lo mexicano?

    Quizá quede para la historia la Era Trump como una muestra de lo complicada que es la economía hoy en día y lo entrelazado que es el enramaje global.

    Mucho se ha dicho que para «dar una lección» al magnate inmobiliario y actual Presidente del hasta hoy país más poderoso del mundo, hay que dejar de consumir los productos de marca americana.

    La iniciativa «compra lo mexicano» suena congruente; sin embargo, para lograr realmente el efecto que se busca, es necesario indagar e ir más allá de la simple marca, pues hay factores económicos detrás de cada logotipo, los cuales vale la pena sopesar, antes de tomar una decisión:

    – No confundir la marca con la manufactura: hay muchas marcas no sólo de Estados Unidos, sino de Europa, cuya manufactura y creación se realiza en nuestro país. Di dejamos de consumir dichas marcas, estamos hipotecando el trabajo de estos connacionales, independientemente que sus sueldos sean peor o mejor pagados que en otros países. La tarea aquí es, ¿qué debemos hacer para que una gran cantidad de productos y servicios–muchos de ellos patentados–realmente se creen y diseñen en nuestro país, quedándonos no sólo con la manufactura, sino también con la utilidad?
    – La proveeduría juega un papel importante: muchas marcas de autos, por ejemplo, son provistas de autopartes fabricadas en nuestro país. Sin embargo, a su vez, dichas partes automotrices se fabrican con materia prima traída del extranjero. ¿Cómo podemos elevar el nivel de calidad de nuestros insumos, materia prima y mano de obra, de modo que se incremente la proveeduría mexicana, más que la de otros países?
    – ¿Quién contribuye al país? Se escuchan ejemplos en boca que dicen «en vez de ir a Mac Donalds, hay que ir a comprar una torta en la calle». Tenemos que pensar también que si bien la persona que honradamente pone su puesto en la calle necesita más el dinero que los dueños de la franquicia, también hay que ser honestos y cuestionar sobre el cumplimiento legal de cada uno. Para invertir en un Mac Donalds se ocupa no sólo contar con dinero limpio y fiscalizado en cuenta bancaria, sino adquirir o arrendar legalmente una propiedad, pagar permisos de publicidad, dar de alta a los empleados ante el Seguro Social, cumplir con normas de higiene, etc. La pregunta es: ¿cuándo dejaremos de ser el país de la evasión, y convertirnos en el país de lo legal?

    En fin, podemos citar otros casos que, en términos generales, denotan que vivimos en un mundo globalizado y que los grandes cambios sólo tienen efecto cuando se realizan de forma constante y en base a principios.

    Ahora bien, hay dos cosas que sí podemos hacer para favorecer nuestro crecimiento como país y protegernos ante los embates económicos externos:

    – Preferencia geográfica: no busques tanto comprar lo mexicano, sino lo regional y local. En nuestra zona Bajío, por ejemplo, podemos ubicar algunos vehículos ensamblados en las plantas automotrices de la zona (Nissan, Honda, Mazda, GM y próximamente Toyota). Los modelos fabricados en el Bajío son: Aveo, Avalanche, Trax, Mazda 2, Mazda 3, Honda Fit y Nissan March, Versa, Sentra y Note. Al comprar lo hecho en nuestra zona geográfica favorecemos el pago de nómina y seguridad social de nuestros vecinos, los impuestos que recibe nuestro estado y la oportunidad de microinversión por parte de cada ciudadano cercano.

    – Turismo: hay mucho qué conocer a nuestro alrededor. La derrama económica no es más que un carrito de dinero que vamos desbordando hacia donde nos trasladamos. Hacemos viajes extraordinarios para conocer paisajes que quizá, si nos damos un poco de oportunidad, encontraremos más cerca: el hecho de comer en ese lugar, utilizar hospedaje o contratar alguna amenidad, hace que ese dinero que generamos en nuestra ciudad y estado se quede aquí, y lo podamos ver de vuelta cuando alguna de estas personas a quienes pagamos, gasta, gasta, gasta… y termina cayendo de nuevo en nuestro bolsillo ese dinero.

    Y, por último, comience en casa: inculque valores a sus hijos, ame a su esposo o esposa, disfrute su hogar siempre que pueda, pase tiempo con sus familiares y amigos. Porque las eras económicas van y vienen, algunas nos arrastran a la crisis, y otras nos elevan a la prosperidad. Pero jamás hay que olvidar el porqué de tanto esfuerzo: ellos, nuestra pareja, hijos, padres, familiares y amigos.

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